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Interpretó a la perversa ‘Robertson’ de «Torrente 2, Misión en Marbella»
Rosanna Walls: «soy actriz y pienso seguir luchando por ello»
TEXTO: BEATRIZ TEJADA, FOTOS: FULL GONZÁLEZ -
22 de Diciembre de 2004
Practica esgrima y le hubiera gustado interpretar Kill Bill
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Sin haber cumplido aún los treinta, Rosanna Walls tiene a sus espaldas estudios en arte dramático, danza, ortofonía, doblaje e incluso esgrima; así como trabajos en teatro, publicidad, radio, moda y cine, donde acumula más de quince títulos, entre ellos, «Airbag», «Camino de Santiago», «Piel de Cactus» o «Muertos de risa». Sin embargo, su nombre es, para muchos, sinónimo de «cuerpo 10». Con 1,74 metros de altura llenos de curvas, la actriz lagunera se ganó esta fama a raíz de «Torrente 2. Misión en Marbella». Embutida en un traje de cuero negro, interpretaba a Robertson, la «mala» de la película. Un personaje que le abrió muchas puertas pero le cerró otras.
- ¿Le encasilló «Torrente 2» como «chica boom»?
- Después de la película rechacé muchísimas ofertas de programas de televisión a los que vas a formar parte del circo, cosa que jamás haría. Parece que en España si eres actriz no está permitido tener un buen cuerpo. Los personajes que interpreté en «Torrente» y «Trileros» eran volátiles, de ellos no te quedas con nada. Estoy harta de que en el cine español si tienes un cuerpo como el mío, de curvas canarias, al final siempre termines haciendo de prostituta o de sex symbol.

Romper una lanza por Canarias a través de la pintura
Rosanna Walls nació en La Laguna el 14 de noviembre de un año que no quiere confesar. «Soy lagunera de nacimiento, chicharrera de corazón y ciudadana del mundo por circunstancias», se define. Pese a que lleva desde los 17 años viviendo en Madrid se niega a que le llamen madrileña de adopción porque añora su tierra cada día. «Mi casa me la he comprado en Los Cristianos que es donde pasaba de chiquitita los veranos y mi sueño es vivir en La Gomera. Sin embargo, todavía tengo que seguir luchando como actriz y por eso no me queda más remedio que estar en Madrid». Su amor por Canarias y su necesidad de expresarse le han llevado a la pintura. «Que yo esté pintando ahora se debe a que llevo desde los 17 años trabajando como actriz y aún no he interpretado los personajes que quiero. Por eso necesito plasmar de algún modo lo que sale de mi imaginación y creo que la pintura me lo permite sin interferencias de ningún tipo», cuenta Rosanna, hija del paisajista canario Juan Zerép, y con una madre que adora la pintura y el cine. «Si tus padres son artistas y te crías rodeada de arte, al final el arte lo tienes que llevar en vena», explica. Ahora Walls expone en el restaurante «El Jable», en San Isidro, una colección de pinturas inspiradas en la cultura guanche y en pinturas como las aparecidas en la cueva de Gáldar. Con ellas rompe una lanza por Canarias.

Desde los 17 años reside en Madrid y sigue añorando Canarias.
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- No obstante, gracias a su aspecto físico trabajó como modelo, ¿no?
- He hecho trabajos esporádicos de modelo. Llegué con 17 años a Madrid y empecé a trabajar en teatro. Después de todo un día de función, me llevaba a mi casa 2.000 pesetas, ponía copas y cobraba 7.000, y resulta que en un desfile ganaba 30.000, así que le saqué partido. Pero llegué habiendo estudiado ya en la Escuela de Actores de Canarias y teniendo muy claro que soy actriz por encima de todo.
- ¿Cómo encajaba una mujer exuberante en el mundo de la moda, donde el canon de belleza roza la anorexia?
- Yo llegué a tener complejo de mis curvas, pero al final encontré mi hueco. Intento cuidarme y voy al gimnasio, pero mis formas son redondas y me da igual que los diseñadores apuesten por chicas hueso. No obstante, parece que están apostando por modelos menos delgadas. Después de todo, ahí tenemos a Mónica Bellucci, que sigue siendo la mujer más sexy del mundo y no es más que curvas por todas partes.
«Esta profesión es muy dura y en ella funciona mucho el factor suerte o tener padrinos. A veces tienes que tratar con gente que se mueve a base de contactos o que apuesta a caballo ganador»
Más que un cuerpo
En un intento de romper con la imagen de «cuerpo 10», Walls se embarcó a principios de noviembre en un cortometraje sobre la batalla de Belchite, desarrollada durante la Guerra Civil y en la que murieron 12.000 personasen sólo 12 días. En las ruinas del pueblo, hoy desaparecido, se escuchan psicofonías que recrean la contienda entre nacionales y republicanos. La cinta mezcla así el género fantástico con los hechos reales. «De la Guerra Civil se han hecho mil películas pero creo que ésta es la más brutal. Me he montado en ella sin cobrar nada, me he teñido mechas rubias para ver si me ven cara de buena persona y con el ánimo de llevar a cabo un personaje en el que he creído».
Junto a Nuria Espert
- ¿Aún no le ha llegado el papel de su vida?
- No, pero soy muy joven y me niego a tirarla toalla porque he sido actriz toda mi vida y porque lo paso genial envuelta en un personaje. De hecho, elegí ser actriz porque dentro de un personaje creo que soy más interesante. Como Rosanna Walls no le intereso a nadie, soy una persona absolutamente normal.
- ¿Qué papel desea interpretar?
- Por ejemplo, yo hago esgrima y me encantaría haber hecho «Kill Bill», pero en España no hay industria del cine. Los directores van con sus ideas por un lado y el público va a la taquilla por otro. El cine de autor está muy bien pero si a la gente le gusta «Kill Bill», que alguien haga ese tipo de cine aquí.
Rosanna con sus mascotas, dos pogonas o dragones barbudos. |
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- ¿Cuál es su próximo proyecto?
- Tengo en mis manos un megaguión en el que soy protagonista pero para el que nos falta ultimar la financiación. El director es el alemán Andreas L. Kalcker. En la película haría el papel de mi abuela Nuria Espert, a quien admiro desde niña. Con 15 años mi padre me llevó a ver «Maquillaje», un monólogo suyo y al salir, decidí estudiar arte dramático. De hecho, considero culpables de que yo sea actriz y de que siga luchando por ello a Nuria Espert y a los hermanos Ríos, de los que Santiago es mi tío político. Gracias a ellos y a su película «Guarapo» pude ver de pequeñaja que las películas no sólo se veían en la televisión sino que era posible hacerlas.
-¿Y hoy no está desencantada con su decisión?
-Esta profesión es muy dura. En Madrid, sobre todo, funciona el factor suerte y tener padrinos. A veces tienes que tratar con gente que se mueve a base de contactos o que apuesta a caballo ganador. Con Julio Medem he hecho la última campaña de Heinneken después de un casting de 400 chicas. Eso tiene más mérito que hacer una peli en la que el productor te ha impuesto porque haces taquilla.
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